La “font dels Avellaners” es un conjunto hídrico formado por una fuente, un abrevadero y unos lavaderos. Este modelo que aglutina tres construcciones, siempre por el mismo orden, está muy extendido en las poblaciones de la comarca.
En la pared de los lavaderos encontramos una inscripción con la fecha de 1894 la cual, muy probablemente, se refiere a la construcción de esta parte, mientras que la fuente y los abrevaderos ya existirían anteriormente.
Esta fuente, situada a un cuarto de hora desde el núcleo urbano, era una de las más utilizadas para agua de boca hasta el año 1933, durante la II República, en que se construye un depósito en la parte alta de la población desde donde se conduce el agua a varias fuentes que se habilitan dentro de la población.
En la arquitectura de este conjunto destacan las grandes piezas de piedra utilizadas, tanto en las pilas de piedra vaciada de los abrevaderos como en las losas de los lavaderos. Estos últimos fueron muy frecuentados hasta que se construyeron los de dentro del núcleo urbano, a mediados de los años 60 (s. XX). Hasta entonces, las mujeres de Peñarroya bajaban aquí a lavar la ropa o a otros lavaderos -hoy desaparecidos- situados en el Santuario de la Virgen de la Fuente, cerca del río Tastavins.
En este paraje destaca también la monumental encina (Quercus ilex rotundifolia) que se aprovechaba para descansar un rato a la sombra y para atar las caballerías.
Además de las funciones de abastecimiento de agua, esta fuente fue muy importante como espacio de relaciones sociales. Al dejar de utilizarse los lavaderos comenzaron a deteriorarse y se hundió el techo hasta que el Ayuntamiento los restauró para ponerlos en valor como patrimonio arquitectónico popular de la población.
