El Santuario de la Virgen de la Fuente está formado por un conjunto de edificios entre los que destaca la ermita de Arriba, de estilo gótico-mudéjar, que fue declarada Monumento Nacional en 1931 y Patrimonio Mundial el 2001 dentro de los monumentos de Arte Mudéjar en Aragón.
Adosado a la ermita se dispuso un claustro rodeado de edificios que en la actualidad albergan una hospedería, la Oficina de Turismo y el Centro de Interpretación del Porcino. Fuera de este recinto, y comunicado con éste por dos accesos, se encuentra la ermita de Abajo, de estilo barroco, con un pórtico en el exterior de la cabecera de donde mana una fuente de quince caños.
Entre el rico muestrario de leyendas y tradiciones de la villa de Peñarroya, la que rodea el origen de este santuario es una de las más queridas y arraigadas.
Según esta leyenda, en el siglo XIII apareció en este paraje la imagen de una Virgen. La trasladaron varias veces a la iglesia de la Virgen de la Mola, en la población, pero al día siguiente la imagen volvía a aparecer en el lugar donde la habían encontrado, al lado de la fuente, con lo que se decidió levantar una ermita en este lugar. Esta primera construcción sufrió importantes desperfectos por las crecidas del río y en 1341 se fundó la Cofradía de la Virgen de la Fuente para construir una nueva ermita más arriba, la actual ermita gótica. El primer cofrade fue el rey Pedro IV que visitó la ermita aquel mismo año.
La afluencia de peregrinos y visitantes fue aumentando y en el siglo XVI se decidió construir una hospedería aneja y una nueva ermita, la de Abajo, con muros que la protegieran del río. Cabe decir que esta última obra no se terminó hasta finales del siglo XVIII y, entonces, la nueva ermita relegó a la anterior en los oficios religiosos.
